La ganadería en el istmo se remonta al menos al año de 1521,
cuando la corona española accedió a la solicitud de Pedrarias Dávila, fundador
de la Ciudad de Panamá y Gobernador de Castilla del Oro, de importar cincuenta
reses y otros bastimentos desde la isla de Santiago (Archivo General de Indias,
1521). Estos animales ingresaron vía Darién, donde no lograron una buena adaptación,
pero se reprodujo muy bien en las ciudades de Panamá, Natá y en Remedios y
llegando a tener una importante presencia desde lo que es hoy la provincia
costarricense de Guanacaste hasta Chiapas y hacia el sur en Perú (Cortés, 2002;
Castro, 2006).
Otros historiadores hacen referencia a una fecha anterior
para la llegada de bovinos: el año 1521. Así se observan dos referencias
relativas a desembarcos de bovinos en dos sitios diferentes. Una hace alusión a
Gregorio de Villalobos, colaborador de Hernán Cortés durante la conquista de México,
quién desembarcó 50 cabezas de ganado en el río Panuco, en un valle cercano a
lo que en la actualidad es Tampico, Estado de Tamaulipas (Dary, 1989; Ulloa-Arvizu,
2007).
Algunos autores como Bedoya (2001) haciendo referencia a un
trabajo de Pinzón (1984) sostienen que el primer traslado de animales a tierra
firme fue en Santa Marta, Colombia en Julio de 1525 por Rodrigo de Bastidas.
Posteriormente Quiroz (2007) reporta que la introducción de bovinos a tierra
firme la inició el mismo Bastidas, autorizado por una cédula real concedida el
16 de mayo de 1524 a llevar 200 vacas y otros animales domésticos a Santa Marta
en Castilla de Oro (Colombia) desembarcando su carga el 29 de julio de 1524.
Beteta (1999) y Romero (2006) hacen la misma afirmación sobre los bovinos en
América, pero la fecha de desembarco la sitúan el 29 de Julio de 1525. En el
Archivo General de Indias (1525), la fecha que se observa es el 19 de mayo 1525.